martes, 2 de diciembre de 2014

La Pedagogía de Jesualdo Sosa


Jesualdo  Sosa  desarrolló  en  Canteras  de  Riachuelo (Colonia),  en  una  escuelita  rural,  una  original   experiencia  educativa  que  registró  en  su novela “Vida  de  un maestro”, que narra esa  cotidianeidad durante  los años  cercanos a  la crisis  de  1930.  Siendo muy  joven y con muchas  inquietudes  culturales (era  un  poeta  que  ensayaba  sus  primeros  pasos  literarios), desde  su  época  de  docente en  Montevideo comenzó  a bucear en  el pensamiento de los  grandes  pedagogos, elementos  capaces  de acompañar  su  propia  práctica educativa y que lo ayudasen  en  su  quehacer áulico. Cuando llegó  a  la escuelita  de  Canteras ya  disponía  de  los  fundamentos  de  su  particular  forma  de  entender  los  fenómenos  educacionales,  sin  exageraciones  teóricas, pero  sí con claro  intento  de  renovación  pedagógica. Partía  de  la  base  de que  había  que recuperar  en   el niño  la  expresión  más  propia   y  característica  de  su forma  de  ser, lo  que  él  llamaba “devolverle  a  cada  uno  sus  riquezas”, su bagaje, su caudal original  e  intransferible, lo que  lo  particulariza  y lo  torna  creativo y  le hace  transitar siempre  por  caminos  nuevos. No hay  que  olvidarse  que  Jesualdo  tenía  estas  reflexiones  en  la  época  en  que estaban vigentes,  desde  hacía  algunos  años,  los principios  educativos  de  la  llamada  “Escuela Nueva”  que  colocaba  al  niño  en el  centro y  como  objetivo  central  de  la  labor pedagógica. Con los lineamientos  de esta  corriente  Jesualdo  mantenía cierto  acuerdo o convergencia, pero  también  polemizaba  con  ellos y  se  diferenciaba porque  manifestaba y  sostenía un  espíritu  crítico  y  cuestionador. Las  ideas,  los sentimientos,  las  emociones,  las  señas  personales se  traducen, según su Pedagogía,  en la  expresión  de  aquello  que  se  quiere  transmitir  y  que  nos  identifica, como  si  fuera  el   particular  modo  de  estar  en  el  mundo.

Jesualdo  comenzó   con  un ambicioso  plan  de  perfeccionamiento  cultural  que  orientaba  la  actividad  en el aula y  sobretodo  confió  en  la  iniciativa  y  protagonismo   del  grupo  de  niños, que eran  los que con la  ayuda del maestro  diseñaban  las actividades, confeccionando  cuestionarios, guías  de visitas, relevamiento  de  datos, diagramación  de  encuentros, organización  de   torneos   deportivos, elección  de temáticas, planificación  de  debates, etc. La  relación maestro/alumno se   horizontalizaba, se  convertía  en más  igualitaria, y estas acciones se  cumplían siempre desde un punto  de vista  artístico, donde la  danza (en la formación  de  grandes  rondas  infantiles), la plástica (con  el desarrollo  de ilustraciones, pinturas  y  dibujos), el  canto en sus  expresiones  corales cotidianas, el relato ( tanto de  narraciones  escritas de  la  experiencias como la recolección  de  circunstancias vitales  del  entorno)  constituían una modalidad  permanente.
La  labor  educativa  se  basaba  en el  interés actual  del niño, por lo tanto era  un  centro  vivo que necesitaba  corresponderse con las necesidades  reales  de  los alumnos, en su  propio  y singular  lenguaje. La  educación era un  proceso colectivo  de elaboración  conjunta  de  pautas,  criterios  y  contenidos, que  debían  respetar  la  idiosincrasia  de  la  comunidad  educativa, es decir alumnos, docentes y pobladores  de la aldea .Ya   que  la  escuelita  se  convierte en el  centro  social de  la  región , en su núcleo  político, su  función  es  eminentemente comunitaria. Jesualdo  es  consciente que  el  contacto directo con los  problemas  del  pueblo (trabajadores  en la cantera, muchos de origen inmigrante, de condición precarizada) justifican  la  función y  responsabilidad de  los maestros, en el sentido de  situar  concretamente  la tarea  educativa. La  escuela “será  renovada, revolucionaria” porque es  la consecuencia de una Pedagogía, su  resultante. El niño es fundamentalmente realista, pero también es visto  en  su  concepción  poética y  espiritual. Reivindica   sobre manera  la  infancia como un lugar de  posibilidades y de creatividad. La escuela debe proponerse estudiar  la  realidad del  medio tratando  de integrarse  y  comprender  los fenómenos del alumnado y su entorno. La dictadura  de  Terra  interrumpió  bruscamente la experiencia Educativa  de  Canteras  de Riachuelo, previamente  la crisis del  treinta había  golpeado  fuertemente  la  vida del  poblado, con su secuela  de hambre y desocupación, las escuelita acompañó  todos  los  hechos de  resistencia ante  tal  realidad, demostrando  la ética  de  su proyecto.


                                                                       Jorge Quiroga